Tengo que darte las gracias, sí, por absolutamente todo, porque siempre que ves que estoy mal ya lo sabes sin preguntarme, y haces todo lo posible por sacarme una sonrisa que perdure todo el día, me dices siempre la verdad por muy mal que vaya a sentarme, y estás ahí apoyándome y aguantándome el tiempo que haga falta aunque me queje por tonterías.
¿Te acuerdas de Irlanda? Tenemos muchos más momentos pero es el más reciente; un viaje fuera contigo, tres semanas, juntas las 24 horas del día y disfrutando como dos enanas. Estoy segura de que si no hubieras compartido conmigo esos días, no habría sido lo mismo ni por asomo.
Puede que nunca pueda ayudarte en todo ni sacarte de todos los problemas, pero siempre lo intentaré todo lo posible hasta que estés con una sonrisa en la cara, esa que no se te debe quitar nunca. Ya sabes que yo no suelo demostrar mucho el cariño hacia las personas, pero también sabes todo lo que pienso de ti sin necesidad de escribir esto, aunque yo lo hago para agradecerte todo y decirte que aquí estoy para cualquier cosa.
Desde aquí te digo que eres lo mejor que puede existir y que no cambies ni una sola cosa de ti, que no serías la misma.
Tú eres quien me ha enseñado a sonreír a pesar de todo, a sacar la parte buena de cada cosa mala, a saber que siempre iba a haber alguien a mi lado para levantarme después de haberme caído.
Podría extenderme mucho más pero no lo veo necesario, decirte que gracias una vez más y que te quiero, te quiero muchísimo.

.jpg)







