26 de diciembre de 2011

No merece la pena estar mal.


Que aquí no valen los "mi vida es una mierda" y las ganas de morirse, las lágrimas, las tristezas, los malos recuerdos, ni los sábados quedándose en casa y las quejas a primera hora de la mañana. No valen las caras largas, las discusiones, las ojeras, los malos recuerdos y las depresiones. Para ser feliz, sólo hay que querer ser feliz y encontrar motivos para serlo. ¿Ves eso de ahí delante? Se llama vida y está esperando a que la conquistes. Te queda un largo camino por recorrer para terminarla, así que deja de pensar en quien no se lo merece, deja de darle oportunidades a quien no las sabe aprovechar, deja de intentar que todo el mundo sea feliz y seas tú la que siempre acabe jodida, porque a veces nos olvidamos de lo más importante: ser uno mismo. Diviértete, bebe vodka hasta que te salga por las orejas y mezcla Jack Daniel's con lo primero que pilles, riéte tirada en el suelo con tus amigas de lo patética que es la gente queriendo ser alguien que no son, muerde al primero que pilles, tírate en una fuente como si fuera una piscina y nada como si fueras Nemo, y si te duelen los pies al llegar a casa, es señal de que lo estás haciendo bien.

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