¿Quererte? No, gracias.
Y ahora, cansada de mirar tu foto en la pared, cansada de creer que todavía estás, he vuelto a recordar las tardes del café, las noches locas que siempre acababan bien. Y me he puesto a gritar estrellando el whisky en la pared; por verte sonreír, he vuelto yo a perder.
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